El sabor de Lanzarote

Gran parte del sabor de Lanzarote está en los Nombres de sus lugares: Punta Jablillo, Faro Pechiquera, Caleta de Famara, Puerto Calero, Salinas de Janubio, Timanfaya, Costa Teguise,… Nombres (supongo de origen Guanche) que saben a auténtico, como auténtica y original es la Isla.

Cuando por ejemplo, pienso en Punta Jablillo me chispéa la mente y encima hoy he descubierto ahí una cala con rompeolas incluido, donde he podido nadar más de 400 m en un agua quieta que parecía una inmensa piscina.

Vista desde unos 110 Km de altura, Lanzarote tiene forma de foca de circo jugando con su pelota:

Donde la pelota es la de la Graciosa, arriba a la izquierda del plano. Y entre ambas, entre la Graciosa y Lanzarote, hay una estrecha lengua de océano que parece un río lo que ha dado nombre al «Mirador del Río» uno de los paisajes más bellos que he visto jamás:

En verdad, tengo que decir que hay lugares donde las fotos nunca les hacen justicia. Y este es uno de esos lugares mágicos, dónde las 2 dimensiones de una foto se quedan cortas para expresar tanta maravilla. Y es que, ahí arriba estás encaramado en lo alto del risco de Famara, a 650 m sobre el nivel del océano. Un lugar con tristes leyendas de personas que lo han escogido para acabar con su vida.

Visto desde la base, desde la playa de más de 5 km de longitud, el Risco de Famara impone con su color volcánico verde-negruzco. A la izquierda de la foto, el océano abierto, siempre enloquecido con olas no recomendables para los bañistas y también con un triste palmeral de ahogamientos, es lugar para aficionados del Surf y del Windsurf:

Volviendo la vista a lo alto del Risco de Famara, destacar que el Mirador del Río está enclavado en unas cuevas naturales acondicionadas y decoradas con su peculiar gusto por el extraordinario y aclamado arquitecto lugareño César Manrique. Muy cerca de ahí, casi a tiro de piedra, está el Volcán de la Corona, presidiendo el singular pueblecito de Haría. El único volcán de la Isla del que tengo constancia que fué de lava líquida (Como el Kilauea de Hawái) y que al dejar de fluir dejó impresionantes galerías y cuevas internas como «Los Jameos del Agua», un mágico lugar que volvió a realzar César en un perfecto equilibrio entre naturaleza y toque humano. Aquí una foto de su auditorio de música, donde la cueva sin duda le dará una singular reberveración:

Especial relevancia tiene la rosa de los vientos en el mapa, pues los vientos alisios no cesan de soplar con notable fuerza e insistencia casi durante las 24 horas, 7 días a la semana durante los meses estivales, lo que alivia bastante el calor, pues es un enorme ventilador natural (del que echo a faltar un mando a distancia, pues siempre está justo en el límite para ser declarado huracán) y que fue ingeniosamente aprovechado por César para embellecer la isla en algunos puntos con sus móviles. Pero no con fines de energía aeromotriz, sólo con fines estéticos. Aunque creo que como aerogeneradores tampoco estarían nada mal:

Nueva propuesta de Energía Renovable… : ))

Por supuesto, César también diseñó el «Demonio de Timanfaya», cómo se ve, un diseño cargado de ingenio y de fuerza, y donde Timanfaya es la zona volcánica por excelencia de Lanzarote.

Genial diseño del Demonio de Timanfaya

Si te mueves por Timanfaya, parece que estés en otro planeta como Venus o Marte, con terrones de lava enfriada por doquier y cuajado de cráteres de volcanes por todas partes.

Parece ser que el primer volcán que entró en erupción en 1730 fue el volcán del Cuervo y precísamente gracias a él pude saciar mi curiosidad de lo que es entrar dentro de un volcán, ya que es de los pocos volcanes de Lanzarote al que te puedes acercar andando y meterte dentro de su boca.

Desgraciadamente, en su interior no vi ninguna chimenea que descendiese al centro de la tierra, aunque la busqué afanosamente. Se ve que el cráter de un volcán que lleva siglos sin actividad está sellado, supongo que por la erosión natural de las lluvias y del viento.

El volcán del Cuervo

Pero toda la zona de Timanfaya sigue «activa». Buena fe de ello es el «asasdero de pollos natural a la parrilla» que hay dentro de uno de los cráteres, cerca del parquing de Timanfaya, y los géiseres de vapor que salen disparados cuando introduces en agujeros de la tierra el agua de un cubo.

Y cuando la lava incandescente llegó al océano, formó estas interesantes extructuras en «Los hervideros»: parece un decorado, pero no lo es…

Los Hervideros

Aquí, casi todos los diseños que ves a lo largo y ancho de la isla son de César Manrique. Uno de los pocos diseños que no se le atribuyen a él es el «Asiento de la Suegra»: Este cáctus lleno de pinchos, especialmente pensado para las suegras:

La Suegra no aguantará mucho tiempo sentada aquí…

Hay 2 cosas que no me gustan de la Isla. La primera es su capital «Arrecife». Da la absoluta sensación de que está dejada de la mano de dios en muchas se sus calles y plazas. Casi lo único que se salva de Arrecife, para mi gusto, es el «Charco de San Ginés», una especie lago natural, que se alimenta del océano y que sube y baja de nivel en función de las mareas y que está plagado de barquitas de pescadores, muchas de ellas muy pequeñas, casi como cajas de cerillas…

El Chraco de San Ginés, en Arrecife

Quisiera, desde aquí, hacer un llamamiento al Cabildo, para enderezar la situación urbanística y arquitectónica de Arrecife que está de pena y, de verdad, no está a la altura del resto de la Isla. Y menos, si tenemos en cuenta que, encima, es su Capital.

La segunda cosa que no me gusta de Lanzarote son sus cucarachas, grandes como el pulgar. Es mormal que estés cenando en la terraza y las veas paseando por el suelo o trepando por la pared. Todavía no han trepado por mi pierna o se han introducido por mi boca mientras duermo… Todavía… He escuchado escalofriantes relatos de intentos de introducción de esos insectos en indecentes partes del cuerpo humano. Cualquier día me levanto de la cama convertido en cucaracha, como en «La Metamorfosis» de Kafka. Algunos años atrás, cuando la Isla estaba a tope de Guiris (no como ahora que no hay ni cristo por la pandemia), las cucarachas eran protagonistas de la siguiente picaresca: algunos turistas ingleses las llevaban fritas en sus bolsillos, luego las depositaban en el plato de los restaurantes donde comían y exigían daños y perjuicios en forma de no pagar la cuenta y hasta en forma de exigir a los restaurantes el pago total de sus vacaciones so pena de denunciar al restaurante ante el ministerio de sanidad. Muchos turistas extorsionadores lograron sus objetivos, hasta que la picaresca saltó a los medios de comunicación y la embajada británica tomó cartas en el asunto.

Cuando era adolescente disfruté mucho de la serie de Tv «La isla Misteriosa» de Julio Verne, donde en el papel de Capitán Nemo estaba Omar Sharif. La música embriagadora de la serie siempre me ha llegado muy hondo… Y hoy, muchas décadas más tarde, la mágia de Youtube, nos permite volver a «sentirla»:

La Isla Misteriosa

Pues bien, justo aquí en Lanzarote, Omar Sharif tenía una casa en el pueblo de Nazaret… Y una noche, en un arrebato, tuvo la osadía de jugarse la casa en una partida de póker y la perdió (no sé quién le ganó la casa, no soy morboso hasta ese punto…). Hoy la casa es una atracción turística conocida como Museo Lagomar y gran parte de ella está excavada en la roca o aprovechando oquedades naturales)…

Antigua Casa de Omar Sharif…
Ahora convertida en el Museo: Lagomar

Pero el hecho de que Omar tuviese casa aquí, alimenta mi imaginación de que tal vez sea ésta la «Isla Misteriosa» donde se rodó aquella serie que tanto disfruté. No quiero indagar sobre esto: muchas veces la duda es muchísimo más bella que la certeza. No quiero investigar y descubrir que fue rodada en otro sitio. Quiero pensar que estoy en la Legítima Isla Misteriosa.

Desde luego, motivos tiene para ser misteriosa. Empezando por el buque fantasma que fue casi lo primero que vi al llegar a la isla:

El barco Fantasma encallado de Lanzarote, cerca de «Las Caletas»

Como misteriosos son sus ateardeceres en los que puedes mirar directamente al sol, ya que casi siempre tiene antepuesto el filtro de la calima (arenilla en suspensión proveniente de la cercana África):

Pero el verdadero Misterio insondable es el de los atardeceres sobre el mar, donde la eternidad queda escrita con tan sólo cuatro elementos y el tiempo parece dudar si adelantar al próximo segundo…

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